MUJER Y MADRE EN NOSOTRAS

 

La relación con nuestra madre nos influye en todos los aspectos y facetas de nuestra vida. El libro de Danièle Flaumenbaum, “Mujer deseada mujer deseante”, expone como las mayor parte de las mujeres no proyectan sobre el hombre al que aman la relación con su padre, proyectan la relación con su madre!!!.

 

Cuando en mi consulta las mujeres se dan cuenta de esto se sienten sorprendidas y al mismo tiempo comprenden muchas cosas. En una parte del libro Danièle cuenta lo que una mujer mayor le dijo en su consulta: “Por ignorancia, me quedé con los hombres que amé en el amor maternal. Amé a los hombres, amándolos como una madre. Al envejecer me doy cuenta de que, en una pareja, quedarse en el amor maternal conduce, tarde o temprano, a abusos y daños. Cada cual reivindica su parte, y todos salen heridos.

 

El hecho de vivir bajo el mismo techo recrea el espacio común del amor materno. Convertirse una misma en el sostén, la asistente, el consuelo del hombre amado, va a propiciar otra confusión del amor. La mujer que ama a su hombre como a su madre también va a amarlo como a su hijo. Así haya tenido una madre abusiva y entrometida, o una madre ausente y perdida, luego, tarde o temprano va a adoptar el modelo que le es familiar. Va a volverse entrometida o ausente, o ambas, entrometida y ausente.

 

La gran trampa de lo maternal es saber todo para el otro. Puede suceder que la mujer comience a tratar al hombre como a un niño: “ no cojas frio, no llegues tarde, no comas eso que te sienta mal…..” Otra mujer le contaba a Daniéle que se comportaba así con su primer marido, que así se comportaba su madre con su padre, que por eso su padre huía. Y es que estos comportamientos invasivos bloquean el deseo y hacen que los hombres se replieguen como caracoles. Los individuos no pueden desearse si no están separados. “Confundir al hombre amado con la madre o con un niño es lo mismo: el deseo sexual desaparece”. Para que la pareja se despliegue, se propulse y madure, el hombre y la mujer necesitan apreciarse en el valor de sus diferencias.

 

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